Constelaciones Familiares
Sobre las constelaciones familiares, de Mabel Meschiany
Existen cuatro roles básicos a considerar cuando se realiza grupalmente una constelación
1. El consultante
2. Los representantes
3. El público
4. El constelador o facilitador


1- El consultante
El consultante es la persona que trae su tema/problema para ser trabajado.
El tema es lo que le trae conflicto, pesar, dolor.
El tema puede ser acerca de relaciones (con un padre, pareja, hijos, socios), o de salud (física, psíquica), la relación con un objeto o pertenencia (una casa), temas laborales o vocacionales vinculados con éxitos o fracasos. O temas en relación al futuro (maternidad, mudanzas, cambios personales o laborales). Si es un problema crónico, se utilizan también las Constelaciones Estructurales creadas por Mathias Varga Von Kibéd e Insa Sparrer con un sentido terapéutico. Por ejemplo, cuando una personas está frente a un momento de cambio en su vida y no tiene muy claro un tema definido, ya que el proceso atañe a todo su ser, pero es más fuerte el miedo de soltar lo viejo que atreverse a transitar la incertidumbre de lo desconocido).

2. Los representantes
Los representantes sienten cosas que corresponden a sensaciones o sentimientos de las personas a las que representan, aún sin tener esta información. Esto facilita encontrar dinámicas ocultas. El modo de expresión de los sentimientos es personal, no la cualidad del sentimiento. Si un representante llora o dice “tengo ganas de llorar”, es indistinto, esta diferencia no produce efectos en los resultados.

Habitualmente los representantes dejan de tener las sensaciones que tuvieron durante la constelación, una vez finalizado el proceso. Si esto no fuese así, existen ejercicios específicos para lograrlo. Lo que sucede es que la persona puede quedar con algún aspecto de la persona a la que representó y que tiene que ver con su propia historia. Es lo que la representación movió internamente en el representante o publico sobre su trama de vida personal. Es interesante seguir ese “hilo de Ariadna”. También es importante entregarse a imágenes, recuerdos, sueños que pudieran aparecer a partir de entonces.

Muchas personas creen que sólo se puede sentir cosas si la persona tuvo algún entrenamiento previo, de meditación, teatro u otra actividad. Pero esto no es así, todas las personas pueden hacerlo.

Muchas personas preguntan si los representantes pueden manipular su intervención en una constelación o manejar una constelación desde el lugar que ocupa. Esto es muy difícil. Ningún representante puede controlar desde su lugar al sistema todo .Su visión siempre es parcial determinada por el lugar que ocupa.

3. El Público
No se trata en este caso de un público pasivo. Las personas suelen identificarse con situaciones que acontecen en las constelaciones por resonancia con la propia historia.

Esta sintonía a veces la persona la registra a posteriori. La sensación posterior puede ser de cansancio, alivio, sorpresa, apetito (o falta de apetito) o confusión, al igual que los consultantes o los representantes.

Alguien del público puede convertirse en representante si es convocado a formar parte de una constelación, si así lo desea. O también puede convertirse en consultante.

4. Rol del Constelador
Para llevar adelante un taller, seminario, laboratorio, y dirigir constelaciones, es necesario tener un buen marco clínico que respalde la tarea. Por supuesto no es lo único. Constelar es una ciencia y es también un arte, en el que la persona que dirige necesita estar dispuesto a transitar por la noche oscura del alma, de los sentidos, de la necesidad de saber o de lograr una meta.

Esta actitud no la da un título universitario. Por eso es necesario contar con ambas herramientas: el conocimiento teórico y técnico, y también una actitud entregada a la percepción, la intuición y la aceptación de lo que es.

A continuación se relata el caso de Karina para comprender mejor como funciona esta herramienta. Karina llega a un grupo de 30 personas que no se conocen entre sí para participar de un taller de Constelaciones Familiares que durará aproximadamente unas cuatro horas y media.

Muchas de esas personas, seis o siete, harán un trabajo personal durante el transcurso del mismo. Otros están por primera vez observando o participando como representante durante constelaciones para otros participantes.

Algunos llegan derivados por otros terapeutas interesados en incluir en el proceso de sus pacientes al enfoque transgeneracional. Otros, interesados en saber de qué se tratan las constelaciones familiares, motivadas por consultantes o pacientes que ya hicieron su trabajo personal. Otros son alumnos que se capacitan.

En general, los consultantes han trabajado antes de hacer su constelación de diversas formas: con alguna otra herramienta del enfoque transgeneracional, como por ejemplo un genosociograma, dibujos o ejercicios, con el objetivo de comenzar a incluir el enfoque y a trabajar desde la conciencia familiar.

Karina concurre al taller a propuesta de su terapeuta para trabajar a través de las Constelaciones Familiares el tema de su dificultad de quedar embarazada.

Tiene una pareja desde hace cuatro años, con quien convive. Ambos vivieron dos años en el exterior, donde cada uno completó sus estudios con sendas maestrías y lograron experiencia profesional en el área de la salud, área en la que decidieron trabajar. Ambos, a su regreso, lograron colocarse laboralmente de modo exitoso.

Recién en el último año decidieron comenzar a buscar un hijo, sin lograrlo. Ella mostraba miedo e inseguridad a la futura maternidad.

Cuando llega el turno de Karina para constelar es invitada a que elija un representante entre los presentes para ella, su pareja y su futuro bebé.

Las tres personas elegidas se ponen de pie. Luego se invita a Karina a que las posicione dentro del espacio delimitado por el círculo constituido por los participantes, siguiendo su impulso configura una imagen inicial.

El representante de la pareja está conectado con el representante del futuro bebé. La representante de Karina, mira hacia abajo y realiza un movimiento hacia atrás, alejándose del futuro bebé y de la actual pareja.

El constelador se acerca y le pregunta en voz baja si había tenido algún aborto con esta pareja o pareja anterior. Contesta afirmativamente que se fue con una pareja anterior y se pone a llorar en ese momento.

El constelador incluye en la escena un representante para ese primer embarazo y para su primera pareja. El representante de un futuro hijo es invitado a sentarse y al representante de la segunda pareja quedarse a un costado.

Al representante del primer novio le cuesta trabajo conectarse con el bebé y la representante de Karina llora abrazándolo.

Karina es consultada acerca de las cosas que le hubieran faltado decir a su pareja de entonces y que a ese bebé (que ella suponía varón) para darle un lugar en su corazón como el primer hijo.

Responde Karina que tuvo mucha culpa y vergüenza en relación a su mamá si se hubiese enterado entonces. La madre proviene de una familia ultra católica y está en contra del aborto.

La única que sabía el secreto era su hermana mayor.

Se incluyen en la constelación a los representantes del papá y de la mamá de karina; Karina le dice a la representante de la mamá: “Necesito que me comprendas y que respetes mis decisiones. Necesito crecer y no estar tan pendiente de tu mirada de aprobación y al papá también le dice: “necesito crecer y hacer mi vida, aún así siempre seré vuestra segunda hija, tu hija y de papá”.

El padre asiente diciendo: “dejo que ahora abras tus alas, vueles y hagas tu vida.”

El representante de la primera pareja estaña al lado de la representante de Karina. Es cuando le dice que ella a él: “Te reconozco como primero y ahora te doy tu lugar”.

Recién entonces puede dirigirse al representante de la segunda pareja:” Ahora te veo y reconozco como mi segunda pareja y aunque sos el hombre más importante para mí, fuiste el segundo en el orden” - le dice a la representante de Karina al del actual esposo.

La representante de Karina siente una gran pena por el bebé abortado. Es convocada la consultante y se la incluyó en la escena. Karina abraza al primer bebé y le pone su mano en la cabeza.

La representante de la mamá de Karina le dice: “yo te acompaño en tu dolor”. Karina le dice ahora al bebé abortado: “aunque entonces no te quise, ahora te veo, te doy un lugar en mi corazón y te dejo partir.” Recién entonces se vuelve a incluir al representante de la actual pareja de Karina que dice estar bien y tranquilo.

Karina le dice: “Ahora empiezo a estar en paz, recién estoy disponible para estar con vos, vivir el presente e ir hacia el futuro”.

El futuro bebé elegido al comienzo de la constelación que había permanecido sentado hasta entonces, se para automáticamente frente a ellos diciéndoles: Ahora sí!

Karina y su representante están juntos.

El representante de Karina le dice a este segundo y futuro hijo: “Ahora te puedo ver libre de miedos.”

A un costado están la primera pareja y el bebé abortado. El sistema queda relajado y cómodo. Finaliza la constelación.

Este es un tema bastante frecuente en la consulta.

Habitualmente muchas parejas deciden por un aborto siendo para ellos la mejor decisión para el momento. Sacando cualquier connotación religiosa o moral, y evaluando los hechos solo desde la perspectiva sistémica y familiar, el bebé abortado y a veces la pareja con quien fue concebido ese embarazo aún haya sido circunstancial la relación para la pareja, tiene su lugar en el sistema, tanto la pareja como el bebé abortado. Lo que está en juego es la exclusión de la conciencia personal y familiar de este acontecimiento de la trama de vida y esto es lo que a veces, puede traer consecuencias, como en este caso dar lugar a una relación y a un embarazo anterior no deseado asumiendo la responsabilidad sobre los hechos. Karina entiende la relación con su propia madre de búsqueda de aprobación. Vínculo que planteado de este modo, le dificultaba a Karina crecer y ser protagonista de su propia historia. A los dos meses de realizada la constelación, Karina se contacta y anuncia que está embarazada. El caso que se relatas a continuación es el de Analia que llega a la consulta para trabajar la relación con su hijo adoptivo Analía dice que tiene un vínculo muy difícil con su hijo Rodrigo de 24 años. Rodrigo es hijo adoptivo. Analía está separada del padre adoptivo de Rodrigo, Sergio. Sergio fallece cuando Rodrigo tiene 12 años. Es la misma edad que Analía tenía cuando fallece su propio padre, que también se llamaba Rodrigo.